Puerta autorizada de África a través del Melillero. (VII)

Callejero ilustrado, Plaza de la Marina Málaga
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Los de Igueriben mueren pero no se rinden. Antonio Muñoz Degrain 1924. Museo de Málaga.

Málaga se convirtió en la sala de espera de embarque entre la Península y Melilla durante el conflicto colonial que desataron las Guerras con Marruecos, durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX. Poco sabemos ya del descalabro y de las penalidades que sufrieron nuestras tropas, no solo a mano de nuestros enemigos de aquel momento, sino por la falta de profesionalidad de sus superiores y los intereses económicos de los que gobernaban.

El escritor Lorenzo Silva en uno de sus emotivos libros de viajes sobre el norte de África refiere que el general Mola escribió: “Data de muy antiguo el desafecto de las clases humildes de nuestra sociedad hacia los organismos armados. Este desafecto tiene, hasta cierto punto, una justificación, pues siempre fueron ellas las que en mayor escala contribuyeron a satisfacer el tributo de sangre durante las continuas y no pocas veces disparatadas guerras; las que más directamente sufrieron los estragos de los desmanes de la soldadesca en marcha o estacionamiento; las primeras en tocar las consecuencias dolorosas de las derrotas, sin que en ningún caso les alcanzasen los beneficios de las victorias”.

Con el tiempo, acabadas las guerras con Marruecos, la plaza de la Marina se convierte en un espacio hospitalario y esperanzador para todos los que van y vienen de África. Nuestra plaza casi podríamos decir que ha sido una extensión de la estación marítima situada en el Muelle 3 (Cánovas), donde están las instalaciones destinadas al tráfico de pasaje y carga con la Ciudad Autónoma de Melilla.

Curiosamente, el barco que hace la travesía, en Melilla es llamado El Correo. Tal vez por la Compañía Valenciana de Vapores Correos de África que inició el servicio en 1910. Por lo general, los nombres de los barcos que han cubierto la ruta son desconocidos para la mayoría de los malagueños y no me detendré mucho en esta entrada para no irme por las ramas. El vapor rápido Antonio Lázaro, al que siguieron muchos otros cada vez mejor equipados, fue el primero en cubrir el trayecto. En 1917 Compañía Mediterránea se hizo cargo de transportar la carga y los  pasajeros a lo largo del Mar de Alborán. En la época del Protectorado de Marruecos la compañía prestó servicios en la Armada, colaborando en el transporte de tropas y materiales y en el desembarco de Alhucemas. El 16 de julio de 1936 el barco, que en Málaga se conoce como El Melillero, partió con normalidad hacia Melilla pero no pudo regresar, esta vez debido a la Guerra Civil, ya que los  buques fueron incautados a Compañía Transmediterránea hasta 1940, fecha en la que se restablece el servicio.

Antes de que finalice el año, la naviera Baleària pondrá en servicio el ferry Nissos Chios  que completará la oferta para cubrir las necesidades de todas aquellas personas que tengan que desplazarse o requerir los servicios de  abastecimiento diario de mercancías entre ambos continentes. La línea regular de Ferry Málaga-Melilla tiene durante los meses de verano un tránsito enorme, fundamentalmente porque en el llamado Paso del Estrecho son muchos los marroquíes que, provenientes de toda Europa, utilizan el puerto de Málaga para ir a visitar y pasar unas agradables vacaciones con familiares y amigos. Es un viaje que vale la pena hacer.  Melilla es una bonita ciudad con una historia muy interesante. Y una recomendación, si dispone de más tiempo, el norte de Marruecos no le defraudará.

Terminamos nuestro paseo con el deseo de ir más allá de nuestra plaza. Mientras surge la oportunidad nos despediremos junto al edificio que albergaba la sede de la compañía de seguros La Equitativa Fundación Rosillo, filial de la estadounidense The Equitable Life Assurance Society of the United States que se estableció en España en 1882.

Este inmueble de viviendas y oficinas se construyó  en 1956.  Prácticamente deshabitado en la actualidad, está situado sobre los terrenos que ocupó el caserón de la familia Laríos. Actualmente no cumple otra función que la de hacernos soñar con lo que le deparará el futuro. Realizó el proyecto el arquitecto Manuel Cabaynes Mata que ya había intervenido en otros edificios de la misma compañía en ciudades como Zaragoza o Vigo.  El arquitecto Juan Jáuregui Briales fue el encargado de dirigir su obra; unos años antes había ganado el concurso para la ejecución del proyecto de la Acera de la Marina .

En Málaga despierta una gran curiosidad la significación del remate de la construcción que, formada por tres esferas, se apoya en la doble torrecilla de planta ortogonal y recuerda el yamur musulmán.  Mª Teresa Méndez Baiges, profesora de la Universidad de Málaga, comenta que la espigada torre del inmueble asemeja un faro o un minarete. Ambas  imágenes  cobran un especial significado en nuestra plaza dada la relación que siempre ha mantenido con el mar y con África.

En el año en que se construye el edificio  se dio por acabado el protectorado que mantuvimos en Marruecos. El edificio de La Equitativa de la ciudad de Tetuán, situado en su Ensanche,  curiosamente también está decorado con yamur, pero son muchos otros los edificios españoles que, siguiendo la tradición, unen a este característico tope la veleta y la cruz cuando se trata de un edificio religioso.

Las novedosas técnicas constructivas, el  empleo de materiales austeros  y la simplicidad de formas, se tuvieron en cuenta en la construcción del edificio de La Equitativa. Escorialitos  llamaban los arquitectos más jóvenes a sus colegas más tradicionales que utilizaban una  ornamentación más monumental y academicista como podemos observar en otros edificios del Ensanche Heredia. La decoración, con referencias historicistas y  regionalistas, se transforma en este edificio en otra más exótica y velada. Es una modernidad arquitectónica más osada, cuyos elementos ornamentales entroncan con reminiscencias de nuestro pasado cultural y nos  asocian, como región histórica y geográfica, al norte de África.

La terminación de la torre del edificio de la Equitativa es un guiño a la arquitectura moderna preconizada por Le Corbusier cuya autoridad no exenta de tópicos, le hacía percibir la  región mediterránea sin fisuras allende  los mares. Uno de los arquitectos que trabajó en el Ensanche de  Tetuán en los años del protectorado de Marruecos también lo hizo más tarde en nuestra ciudad. Casto Fernández-Shaw junto con el arquitecto  Francisco Alonso Martos levantó, en la parte alta de Pedregalejo, un edificio religioso que refería como templo rascacielos. Su fachada  también recuerda la de un  minarete.  Posteriormente, el arquitecto José María García de Paredes intervino en el Convento de Santa María de Belén en Málaga (Iglesia Stella Maris), situado en la Alameda Principal de nuestra ciudad utilizando algunos de los elementos empleados en  las iglesias mudéjares malagueñas del siglo XVI.

El Callejero ilustrado continuará con un nuevo paseo a través del Parque de Málaga.

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