El ir y venir del agua (IV)

Envejecimiento saludable, Inclusión de las mayorías, Paisaje construido, Parque de Málaga, Participación ciudadana, Paseos por el barrio, Psicología ambiental, Vinculación al lugar
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Glorieta de La provincia. Detalle. Parque de Málaga

Cuando paseamos por el Parque y el calor aprieta es probable que acabemos sentándonos a la sombra de un árbol, cerca de una fuente. El trasiego del agua contribuye tanto a la estética como al mantenimiento del lugar. Concita a demorar el paso, a acercarse, a descansar.

Los modos en que el agua fluye y las construcciones que la contiene crean escenarios muy diferentes y singulares. En su entorno encontraremos varias fuentes ornamentales, un estanque, parterres recién regados, bocas de riego y algún que otro surtidor. Cuando el agua no está disponible su imagen nos entristece, porque un caño sin agua da la sensación de mutilación, de falta de vida.

Muchos de los trayectos del agua son secretos para los ciudadanos de a pie. Solo los que están a su cuidado conocen los entresijos técnicos que conlleva mantener este lugar con agua. No sabemos a ciencia cierta si su riego es suficientemente inteligente desde que su uso se determinó en 2014. Hay dudas y críticas sobre si este tipo de riego se ha consolidado o si requiere aún, en algunas zonas y bajo determinadas condiciones, de la mano del hombre para mejorar su eficiencia programada.

La fuente construida para contener agua es un elemento artificioso de crecimiento rápido, que contribuye a dar belleza al lugar. Como Carmen Toribio escribe en su tesis doctoral “Temas e invariantes en el jardín y el paisaje”:

“También la piedra, el cemento o el ladrillo sobre el que el agua se asienta, hace que estos materiales se adapten y amplíen su belleza con el musgo y líquenes que forman su cubierta vegetal, y haciendo que el agua se manifieste de manera singular en el lugar”.

Las fuentes de nuestro Parque son clásicas y tienen pocos artificios. No siguen secuencias musicales fuera del rumor que le es propio, ni nos sobresaltan con juegos de chorros cambiantes en densidad, altura o color.

Tras su aparente sencillez, las fuentes requieren de muchos elementos para su puesta a punto en los que no solemos reparar: depósitos de agua, sistemas de bombeo, boquillas, conexión a la red suministradora, control de los niveles de los depósitos, aliviaderos, fondos de rejilla, redes de desagües…

Las características de la construcción y los componentes utilizados en su mantenimiento (iluminación, tratamiento del agua…) son necesarios para que la fuente cumpla sus funciones: alojar el agua, darle forma y hacerla correr libre de polvo y paja, a fin de los mecanismos no se deterioren indebidamente ni nuestra salud se resienta accidentalmente.

En nuestro parque las fuentes suelen estar en glorietas. Estas son lugares al aire libre que invitan al recogimiento, pues rodeadas de arbustos y árboles se transforman en espacios únicos donde descansar. Las glorietas suelen estar dedicadas a personas que han destacado por sus ideas o acciones del común de los mortales.

Continuará…

Próxima entrada del blog: “Convierta en paseo su lugar de paso”

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